✍️: Edson Deschanel / Santhus Zone
La semana pasada, en la previa frente a San Luis, rescaté del baúl de los recuerdos aquel memorable golazo de Walter "El Lorito" Jiménez en el lejanísimo 2007. Parecía simplemente un nostálgico guiño al pasado, pero el fútbol tiene formas poéticas de manifestarse: apenas un par de días después, su hijo Tahiel saltó a la cancha para marcar un doblete crucial en un momento donde el equipo más lo necesitaba. Es aura pura, de esa que no se explica con esquemas ni tácticas, sino con la mística y la herencia de una camiseta que hoy vuelve a pesar.
Hoy en Santos todo sale. El equipo atraviesa por un completo estado de gracia, respaldado por una racha de cuatro victorias consecutivas que ha transformado la dinámica y la vibra del entorno albiverde. No se trata solo de sumar de a tres, sino de la inercia positiva que envuelve al grupo cuando la confianza está a tope. En este deporte, las dinámicas mandan, y dejar pasar un vuelo con este impulso sería un pecado para un club que históricamente ha sabido construir su identidad a base de garra y algo más.
El panorama que se vislumbra por delante es tan claro como ilusionante: tres puntos más posicionan a Santos directamente dentro del grupo de los ocho invitados a la fiesta grande. Y bien sabemos lo que pasa cuando el conjunto verdiblanco entra encendido a esas instancias. De conseguir la clasificación con este ritmo, la liguilla recibiría a un rival sumamente incómodo, un auténtico caballo negro con el impulso suficiente para descarrilar a cualquiera. Es el momento de aprovechar la inercia, sostener la racha y demostrar que la mística guerrera está más viva que nunca.
#SanthusZone 💚

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