✍️: Edson Deschanel / Santhus Zone
El pasado domingo Santos volvió a tropezar, ahora contra el Chicago Fire y en cada esquina de la Comarca se escucha el mismo segundero implacable que le advierte al técnico portugués que el tiempo se le acaba. Cuando la dinámica es tan perdedora y la cancha no entrega respuestas, la costumbre del fútbol exige cobrar la factura en el banquillo.
Pero analicemos el presente con la cabeza fría. ¿De verdad cortar a Paiva hoy nos resuelve el problema de fondo? La tentación de apretar el botón de emergencia y traer a otro estratega a improvisar a mitad del camino es la clásica medicina que calma el dolor tres semanas, pero deja intacta la enfermedad.
Lo que hoy arrastra el equipo en el césped es una falta alarmante de variantes, un plantel sin contagio y una frialdad que indigna. Vienen pruebas bravísimas frente a rivales de peso como Philadelphia Union y las Chivas; rivales que no van a tener piedad de un Santos que luce desorientado. Si la cúpula decide sostener este proceso, Renato Paiva debe entender urgentemente dónde está parado: ya no alcanzan los discursos ni las explicaciones tácticas en la sala de prensa, se necesita ver sangre, carácter y respuestas inmediatas en la cancha.
Podrán cambiar de entrenador diez veces si quieren, pero si no entienden que lo que está en juego es el patrimonio emocional de la Comarca Lagunera, seguirán dando patadas de ahogado. La afición ya se canso, y pide a gritos recuperar la dignidad y ver a un equipo que juegue con la cara levantada. El tic, tac no deja de sonar... y la bomba está a punto de reventar para el estratega portugués.
#SanthusZone 💚

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